Gestión de hábitats

A la hora de afrontar el reto de preservar la biodiversidad, tanto o más importante que centrar la atención sobre las especies individualmente, es conservar y gestionar los hábitats como es debido.

Esto es así porque las especies necesitan para prosperar un ambiente adecuado a sus requerimientos vitales. Y es que la destrucción de los hábitats es, con diferencia, la primera causa de pérdida de biodiversidad en el mundo. En este contexto de desaparición de hábitats y especies, la Fundación impulsa todo tipo de medidas e iniciativas para recuperar y mejorar la calidad ambiental de todos los espacios naturales que gestiona y custodia.

Bosques

Los bosques producen muchos beneficios directos (madera, frutos, leña, caza), pero de manera indirecta también son provechosos, pues actúan como moduladores del ciclo hidrológico, evitan la erosión, contribuyen a mantener estable la composición atmosférica y son refugio de biodiversidad.

Hoy los bosques catalanes se encuentran en expansión. A causa del progresivo abandono de su explotación, que no ofrece la rentabilidad del pasado, han invadido antiguos cultivos y recubierto vertientes donde hasta hace poco se pastaba. Ello se ha traducido en la aparición de inmensas masas boscosas continuas, que casi no se cuidan y que generan una alta carga combustible. Además, en los últimos tiempos los bosques se han convertido en apreciados espacios de ocio donde todo el mundo tiene acceso. Es importante, pues, conocer y gestionar bien los bosques para obtener el máximo provecho de los mismos y prevenir desastres potenciales.

Los bosques de los Espais Natura de la Fundació constituyen un importante reservorio de carbono.

Prados y pastos

¿Qué consecuencias comporta que se dejen de trabajar los pastos, los prados de guadaña y los cultivos por falta de rentabilidad? 
 

  • En primer lugar, una pérdida muy valiosa de patrimonio cultural que a menudo contiene las soluciones a problemas actuales.
  • En segundo lugar, cambios evidentes en el paisaje, ya que los bosques colonizan estos terrenos, lo que implica un aumento de la masa forestal y, por lo tanto, del riesgo de incendios descontrolados.
  • Y en tercer lugar, un empobrecimiento notable de la biodiversidad, dado que una gran variedad de fauna (aves, mamíferos e insectos) y flora hace milenios que está adaptada a vivir en estas zonas abiertas. Por todo ello, conviene mucho intentar preservar un paisaje diverso y rico en ambientes.

Zonas húmedas

La Fundación ha empleado una parte importante de sus recursos en proteger y restaurar las zonas húmedas (deltas, lagos, lagunas y ciénagas), uno de los ecosistemas con mayor diversidad de vida animal y vegetal, pero también uno de los más amenazados del mundo.