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Biodiversidad

 

Los biólogos consideran al oso pardo (Ursus arctos) una especie «paraguas»: como para vivir necesita amplios bosques bien conservados, protegerlo beneficia a muchas otras especies. Es, pues, un animal muy sensible a la presión humana, que, a excepción de algunos rincones de la cordillera Cantábrica y de los Pirineos, se ha extinguido en buena parte de Europa occidental.

Con el fin de detener las dos causas principales que le han hecho retroceder (la caza furtiva y la degradación de los hábitats), la Fundación Oso Pardo (FOP) promovió el proyecto «Patrullas Oso», que recibió el apoyo de la Fundación del año 2003 al 2008. Estos grupos de vigilancia de la FOP se encargan de hacer el seguimiento de las poblaciones y de buscar y retirar lazos de acero ilegales (en 2005 ya se habían eliminado más de ciento cincuenta).

Por otro lado, para frenar todavía más la actividad furtiva, se han establecido convenios de colaboración con diferentes sociedades de cazadores. Así mismo, se han desarrollado tareas para sensibilizar a la población local y a los visitantes de la región, y se han editado folletos divulgativos sobre el proyecto y la especie. Finalmente, también se han adquirido unas cuantas fincas en puntos estratégicos con el fin de preservar el hábitat del oso y hacer reforestaciones con árboles frutales para mejorar la calidad trófica del ecosistema.

La Fundación y la FOP también trabajan juntas, desde 2007, en el Proyecto LIFE + Corredores para el Oso, que tiene el objetivo de unir las dos poblaciones aisladas de osos cantábricos mediante medidas correctoras de obras públicas y de restauración del medio.