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Gestión de hábitats

 

En Cataluña, las playas son uno de los ambientes naturales más alterados. La presión turística y el uso intensivo al que se ven sometidas han modificado mucho su estructura. No obstante, en algunas zonas de la costa catalana todavía quedan unos pocos fragmentos de playa inalterados. Una de estas zonas es el Maresme, donde desde 2001 la Fundación ha estado apoyando a varios ayuntamientos (Malgrat de Mar, Vilassar de Mar, Arenys de Mar y Canet de Mar) mediante un convenio de custodia del territorio, para proteger y recuperar los últimos puntos del litoral de la comarca que aún conservan trozos de vegetación psamófila, es decir, propia de los medios arenosos.

Algunos de los trabajos más importantes han consistido en delimitar con cercados de estacas y cuerda los sectores de mayor valor ecológico y observar su evolución, o en instalar atriles informativos en puntos estratégicos de las playas para que los ciudadanos conozcan y respeten la iniciativa.

Después de ocho años de actuaciones la vegetación de las zonas tratadas se ha recuperado de manera espectacular, y muchas de las especies que ahora se encuentran son los únicos representantes de la costa catalana. Destacan, por ejemplo, los casos curiosos de la correhuela marina (Polygonum maritimum) y de la lechetrezna de playa (Euphorbia peplis), que reaparecieron en la playa de Malgrat en el año 2003 debido a los temporales de mar. Así mismo, destaca la presencia de la Echinophora spinosa, que sólo se encuentra en Vilassar de Mar desde el Empordà hasta el delta del Llobregat